viernes, 28 de agosto de 2009

La canción que no existe

Estos han sido días de cambios...nuevas cosas, nuevas sensaciones...en realidad no cuento con muchas ganas de escribir y una interesante tristeza me toca las pelotas con asiduidad y preseverancia.

En un triste intento de escaparme del mundo duro y real venía esbozando parrafitos de canciones con todas las descabelladas y onduladas ideas que buenamente se cruzaran por mi mente: logro resultados bonitos pero efímeros pues la memoria es frágil y el amor es mar de copas (chiste malo). Lo cierto es que, cuando uno está jodido por las presiones de la vida, llámese agencia de publicidad de XI Ciclo, la relajante-estresante chamba, y la enamorada ligeramente difícil, recurre a cosas extrañas para distraer su mente...no se bien si he logrado hacerlo, parece que no.

Al regresar a mi casa, la melancolía me iba llenando por las tonaditas sosas que fui vomitando en el camino, pero lo más triste es que cuando quiero plasmarlas para hacer un ridículo público ya no tengo aquellas frases en mi disco duro, es frustrante fuck! me frustra mi frustración; se frustra mi intención de frustrar mi frustración...

Canciones que no existen sino en un breve espacio de tiempo y me hacen feliz también por un breve lapso, buscando saciar mi soledad al teléfono, me río solo de las cosas que canto, y los muchachos N.N. de la Richi me miran como si de un loco se tratara, y camino casi flotando por la avenida Benavides, como si de mi wachafi-mundo se tratara, y me olvido de las cosas, y por un momento pienso que debería hacer muchas cosas y al instante me arrepiento, y después me doy cuenta que esta parte del texto la estoy añadiendo después de haber creído terminar el post, así que cualquier valiente que haya llegado hasta aquí está en la libertad de abandonar la lectura, vuestro humilde servidor con un ligero sentimiento autodestructivo, pero de nuevo me arrepiento y solicito delicadamente que si tú, que me lees ahora sigas leyendo y termines de aburrirte, aburrirte junto conmigo, que te alegres conmigo y te apenes conmigo también.

Creo que ni tuve la molestia de mencionar que tengo trabajo y entré a un nuevo ciclo y que ando feliz pero atareado, y las cosas de la vida patean duro en donde menos te lo esperas, pero a su vez te brinda escapes realmente particulares. Normalmente detesto decir que estoy frustrado pues es una de las tantas maneras de aceptar la derrota, y es así que se presentan cosas divertidas con las cuales disiparte. Puede que esté redundando mucho pero creo que el super arroz chaufa de mi madre que hace ya unos cuantos minutos yace en mi estómago está surtiendo efecto...

La música, la intranquilidad de mi ser y el arroz chaufa provocan en estos momentos, cual formula química otro tipo de juank, otra especie por naturaleza apático y que usualmente sale de noche, pero me agarró de día porque sé que después caeré dormido. Pero repentinamente una frase de una canción de Calamaro me revitaliza, me llena de ímpetu... "y puedo estar feliz a tu lado, aunque haya gente que me haga a un costado, porque además yo se que el destino fortalece esta forma de vivir".

La forma de vivir que adopto es un tanto diferente, usualmente optimista, pero como todo mortal, hay problemas e inconvenientes que sin duda fortalecen la resistencia que uno tiene...la búsqueda de la felicidad plena es un largo camino y durante la vida caeremos y nos volveremos a levantar...el que se queda en el suelo simplemente muere; muere de hambre de ilusión, muere de sed de esperanza y se pudre en el ataúd de su desinterés.

Para variar, he hecho de este post otro de aquellos que dice decir algo y no dice mucho, o al menos resulta engañoso, pero es sincero como yo, y es enredado como mis cabellos, es un reflejo de mí y de mi actual posición (sentado sobre mi pierna izquierda y con el hombro izquierdo un tanto más elevado que el derecho).

Mil disculpas a los que se aburrieron, mil gracias a los que leyeron, y recuerden que es algo importante haber llegado al final de sábanas como esta...al menos importante para mí.

P.D. : Gracias a mi ciber-terapeuta que al menos intentó recuperar esta enrarecida alma de la vesania.

P.D. 2: Gracias también a todos aquellos que se toman la molestia de soportarme y llevan sobre sus hombros esa cosa extraña que denomino amistad.

P.D. 3: Demasiada melancolía creo...mucho moco y poco sentido...muchas palabras y poco contenido...cuando alguno de ustedes me vea me puede dar un buen golpe y sacarme de este estado? (si gustan me pueden putear en sus comentarios, pero comenten...)